¡Una de bravas!, o dos…

¡Una de bravas!, o dos…

Braves

Si te has fijado en la imagen superior, seguramente te sorprenderás como lo hicimos nosotros en la sesión fotográfica en la que disparamos a los platos de la nueva carta del restaurante L’Auca.

Las texturas de las bravas que se veían en el visor de la cámara y la original presentación, provocaron que nuestras glándulas salivares empezaran a funcionar. Nos pudimos más que dejarnos llevar y literalmente nos comimos el bodegón. Impresionantes. Una cosa es la vista y otra es el gusto. Influyó que la sesión coincidió con la hora del desayuno y Òscar y yo tuvimos que adelantar la hora del vermut.

Los integrantes de la cocina de L’Auca estaban presentes en la sesión y no dejaban de reír. La compostura habitual que tienen los chefs, con esa particular y concentrada inclinación cuando trabajan un plato y en este caso, cuando lo colocaban en el plató que montamos en el restaurante, hicimos que se viera abajo: directamente y sin contemplaciones atacamos la bandeja y fulminamos las bravas hacia nuestro estómago.

Pero aún tuvimos una mayor gratificación: al visualizar las fotos en el ordenador descubrimos que en la bandeja había una pequeña mota y tuvimos que repetir la foto. ¿Sabéis cuál fue el final?, pues sí, el que os imagináis.

Al igual que nosotros, pero practicando la ortodoxia, acércate por L’Auca a la hora del vermut o de la comida y con una buena cervecita, ataca un par de bravas. Después déjate llevar por el resto de la carta.

¡Buen provecho!

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