Tacones entre viñas del Penedès para un encuentro en Club sumoll

Tacones entre viñas del Penedès para un encuentro en Club sumoll

club sumollLlegué a casa a las 18:45h y había quedado a las 19:20h en Francesc Macià. Tenía el tiempo muy justo para ducharme, decidir qué ponerme –en base esa decisión, la mayor parte de veces te acabas cambiando porque no te gusta, y, como consecuencia, pierdes más tiempo- y salir de casa. El reloj no se paraba. Ojalá lo hubiera hecho ni que fuese por veinte minutos. A menudo lo pienso. En fin, basta de lamentaciones y vayamos al grano. Recién duchada llegó el momento “cara a cara”, con mi armario, claro.

Primera opción: unos baggy de estampado étnico en tonos naranjas, una básica blanca y una cazadora vaquera. Y podríais pensar, un look muy simple. Correcto, pero lo que le daba el toque final era el calzado. Unas sandalias de cuña en un tono beige preciosas. Pero vaya, siguiendo lo que os he contado al principio, esta era la primera opción, que no fue mi elección final. Y entre tanta prisa, opté por un claro ganador: un mono negro, sandalias de tacón alto plateadas y una chupa motera que le daba ese toque desenfadado. Un look smart casual para la presentación de la nueva terraza chill out de la masía-restaurante Sumoll, situada en La Granda el Penedès.

No sé cómo lo conseguí, pero sólo me retrasé cinco minutos. Mi amiga me estaba esperando en el coche para marcharnos. Cuando estábamos llegando a la masía, el trayecto se hizo rápido y más cuando nos adentrábamos a la zona el Penedés. El paisaje característico de las viñas mientras el sol caía, era espectacular. La luz era mágica.

Dejamos el coche en el parquin de la espectacular masía modernista y una alfombra roja esperaba la llegada de todos los invitados. Mientras la cruzábamos, una fotógrafa iba retratando nuestras pisadas a ritmo de tacón. En la puerta, nos identificamos y nos dieron paso. Unos chicos muy simpáticos aguardaban en las escaleras para acompañarnos a la terraza –situada en la segunda planta de la masía, al lado del comedor del restaurante-. Antes de cruzar la puerta, nos ofrecieron una copa de cava ¡Que buena bienvenida!

Una vez en la terraza, sentimos una desconexión impresionante. Lo que la rodea son los viñedos de la familia Ferré y Catasús, propietarios de la masía, mientras acompaña una música al más puro estilo ibicenco de la mano de un dj en directo. La decoración es exquisita. Simple, pero sofisticada.

Durante la inauguración, se sirvió un catering increíble y todas las copas que quisimos. Nosotras optamos por vino blanco durante los canapés y luego, nos estiramos en la espectacular cama balinesa, gintonic en mano.

La noche iba adentrándose y un mar de estrellas cubría el cielo. Realmente tuvimos la sensación de estar de vacaciones y sólo estábamos a 30 minutos de Barcelona.

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La esencia de Ibiza en el corazón de Penedés

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