Hamburguesa de foie fresco, sí quiero

Hamburguesa de foie fresco, sí quiero

Hamburguesa-foie collage

 

Decidí darme un homenaje en Collage y cuando leí el apartado de hamburguesas a la brasa sólo fueron buenas noticias para mi estómago. Llegaba el momento de decidir –ya estamos, como siempre, con las dudas, ¿cuál me pido?- entre la hamburguesa de ternera, foie fresco y manzana Golden o la hamburguesa con secreti ibérico, cebolla, jamón de recebo y queso manchego. Una dura decisión y no sólo porque sea una indecisa a la hora de escoger la mejor opción culinaria –que lo soy- sino que todas mis amigas estaban igual que yo. Le preguntamos al camarero –un chico muy majo, por cierto- y claro, ¿qué nos va a decir? Que las dos están bien ricas. Pues oye, me lanzo a la piscina y me pido la de foie fresco y manzana.

– “Bien chicas, ¿qué ponemos de guarnición?”, nos pregunta el camarero ya mencionado.

Judías con ajo y perejil, tomates al horno, patata al caliu, escalibada o alcachofas. De acuerdo, segundo dilema de la noche, los segundos del reloj van avanzando y… ¡patata al caliu!, digo casi sin pensar.

– “Perfecto, ¿desea alguna salsa de acompañamiento?”.

Alioli, chimichurri, barbacoa, salsa de setas, salsa de queso azul o salsa de pimienta verde. Lo confieso, mi boca era casi agua y todavía no la tenía en el plato. Así que ya puestos en el tema me pido alioli, total luego me iba a casa porque al día siguiente trabajaba.

Al cabo de unos minutos –los suficientes para que no se hiciera larga la espera- vimos cómo se acercaban los camareros con los platos tapados con una tapa, de esas redondas y antiguas que se sirven en los banquetes, para conservar la sorpresa y mantener el alimento caliente. El camarero nos la sirvió, levantó la tapa y… ¡voilà! nos presentó la hamburguesa. Todas nos miramos sorprendidas por la presentación y una gran sonrisa se dibujaba en nuestra cara, nos sentíamos como si estuviésemos en una pequeña corte en la calle Calvet. Segundos más tarde, fue el turno de las guarniciones presentadas en unos platos de carbón de forma rectangular.

Y, por fin, cuando todas teníamos nuestro plato, llegó gran momento. El más esperado de la noche, el primer bocado. Y no defraudó, un sabor más que tentador por la combinación de sabores, se mezclaba en mi boca la ternera con el foie y la manzana, un placer supremo para el paladar. Y entre bocado y bocado, la patata al caliu hecha a la brasa con sal gruesa era la combinación perfecta para la hamburguesa gourmet. ¡Ah! Y me olvidaba, todo ello maridado con el mejor vino blanco hecho por ellos mismos era la guinda que le faltaba al pastel. Repito seguro, incluso con los ojos cerrados.

 

Raquel Rabadán, periodista

 

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