Salva, espíritu motero

Salva, espíritu motero

Salva

 

El espíritu Harley confiere una identidad imperturbable a los propietarios de sus motos y mantiene la magia de sus señas de identidad desde hace cien años, una imagen que fue potenciada desde Hollywood a través de James Dean, adoptando el sello de rebeldía y reforzando el mito del sueño Harley, icono del segundo mejor concepto de marca mundial, sólo superado por Coca Cola.

Nada que decir a nuestro giro de cabeza cuando escuchamos el característico sonido de su motor buscando la moto o también a la imagen de sus propietarios cuando encienden un cigarrillo con la cabeza en posición ladeada, chasquido de un zippo, aparición de la llama, encendido y movimiento brusco de muñeca, rápido para que el capuchón del encendedor vuelva a su lugar inicial. Manifestaciones identitarias de una tribu que actualmente sigue fiel a ese espíritu y continúa mimetizándose en las nuevas generaciones.

La entradilla a este post tiene mucho que ver con una de las personas que se preocupan por vosotros en nuestros restaurantes y se trata de Salvador Oliva, director de Grup Ferré. Cuando lo ves por primera vez no imaginas que se identifica con el perfil motero. Profesional, atento, actúa con presteza en su oficio de maitre, mantiene académicamente las formas, eficiente en la dirección de los equipos de los restaurantes y sólo adivinas su inclinación hacia las motos cuando realizas más de tres observaciones de su persona. Aunque con dudas, crees adivinarlo por pequeños signos: unas patillas con una medida que es pero no es la habitual de la estética, un dobladillo de los pantalones perfil sesentero con hebilla de correa “sospechosa”, hasta el día que oyes el sonido de una Harley, te giras y ves a un motero descabalgar del caballo desbocado y al quitarse el casco aparece el rostro de Salva.

Si su adolescencia hubiera transcurrido en la década de los 70, me imagino que su lugar favorito habrían sido las tiendas de música en las que el vinilo era la única estrella (¡qué tiempos aquellos!) y las horas invertidas en la búsqueda de los tesoros musicales estarían cerca de la efervescencia de AC/DC, Uriah Heep, Black Sabbath, Alice Cooper, Iggy Pop, Rainbow, Deep Purple o muchos otros que marcaron a una generación y siguen muy presentes en la actualidad con sus incombustibles temas. Aunque los años adolescentes de Salva estuvieron en alguna década posterior, es hijo de una música rompedora en aquellos años,  que en el siglo XXI a muchos les suena como a “pop clásico”

Pero volviendo al Salva profesional, cuando hablas con él, fija la vista en un punto y concentra su atención auditiva en lo que comentas, acabando con una breve inclinación de cabeza que nos da a entender un “Ok, recibido”. En el caso de que lo repitas, son dos las inclinaciones de cabeza y dos “sí, sí” y automáticamente se pone en marcha. Creo que es como cuando conduce su moto, una vez engranada la marcha adecuada, el motor hace el resto.

Es un bartender consumado y ha creado una mimada carta de combinados con opciones premium para todos los establecimientos, dejando que la creatividad de los integrantes del equipo lleguen a incorporar estilos como el fumata Emili , o los combinados al gusto que se pueden solicitar al resto de los maitres del grupo.

Todo prestancia, cuando coincidáis con él, no dudéis en mencionarle su pasión por las Harley, comprobaréis que su presencia profesional le traicionará un poco y esbozará una sonrisa sutil y punto angelical.

 

salva sumoll

 

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