La ginebra, entre botánica y alquimia

La ginebra, entre botánica y alquimia

Si nos proyectamos hacia tiempos pasados, descubriremos que muchos de los usos y costumbres actuales se implantaron después de guerras o descubrimientos en muchos casos rodeados del misterio de los monjes del medioevo. Y como siempre, reclamando el origen desde varios países.

Es el caso del gin o ginebra.

Alambiques, monasterios, época medieval de búsqueda de la piedra filosofal.

Una marmita que a fuego lento va transmutando alcohol combinado con diferentes variedades de plantas y frutas que después pasarán por un alambique, se dirigirán a una barrica y nos regalarán una excelente ginebra de entre 40 y 50 grados, que hoy combinamos con otras plantas, una bebida refrescante y hielo en su justa medida.

Un repaso a la historia nos acerca al conocimiento de su origen y las crónicas nos transportan al siglo XII, donde monjes holandeses crearon la ginebra a partir de un destilado de cereales, aromatizado con bayas de enebro y destinado a combatir la peste bubónica.

Su evolución se atribuye al holandés Franciscus de la Boe (1614-1672), profesor de medicina de la Universidad de Leiden, por la preparación de bebidas destiladas mezcladas con fresa del tipo juniperus communis, para utilizarlas con fines diuréticos. La fruta era conocida con la denominación francesa genièvre y en holandés fue adaptada como genever.

A finales del siglo XVI, durante la guerra de los 30 años, los soldados ingleses conocieron en Holanda la genever y después de presenciar la animosidad que producía en sus aliados durante la batalla, la etiquetaron como el “coraje holandés”, la introdujeron en Gran Bretaña y la rebautizaron con el nombre de gin. Años más tarde se popularizó y se convirtió en la bebida nacional con la marca London Dry Gin. Después conquistó el mundo.

Los botánicos de la ginebra

En el argot de los entendidos en la materia, se utiliza el término botánico para definir los ingredientes en la elaboración de la ginebra, entendiéndose como la maceración de alcohol neutro y los aromas de las bayas de enebro, distintas plantas, hierbas, especias y frutas.

El número de botánicos que intervienen en la elaboración de la ginebra es el secreto y orgullo de sus productores y algunas poseen hasta 20 ingredientes. En el resultado final destaca el perfume y la sensación refrescante que aportan las frutas cítricas y los aceites esenciales de la piel desecada del limón, naranja dulce y amarga, pomelos y limas.

Estos botánicos son complementados con perfumes del todo el mundo y especias exóticas como coriandro, canela, comino, cardamomo, pimienta, granos del paraíso, nuez moscada o plantas como hinojo, regaliz, casia o cilantro.

La destilación resultante es mezclada con los agentes aromatizantes y saborizantes, que destilada nuevamente resulta un producto final de 40 a 50 grados. Según sea el origen del gin que se elige para beber, será la forma de tomarlo. El gin holandés suele ser tomado solo o con hielo, mientras que el gin producido en el resto del mundo, suele ser utilizado para la elaboración de cocktails.

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