Amigo, me estoy volviendo loco

Amigo, me estoy volviendo loco

En un ambiente de película en blanco y negro, luz tenue, humo de tabaco y música de fondo, se ha venido forjando la leyenda de un personaje cuyo nombre de pila es bartender. Escenas de Casablanca en un inicio, pasando por citas memorables en Con la Muerte en los Talones y evolucionadas más tarde en Cocktail, han proyectado la esencia de un oficio que desde sus orígenes tiene que ver mucho con la psicología.

Tomar una copa significa, que con sólo un buen combinado, podemos percibir muchas sensaciones. Desde el principio: si has decidido tomar un gin tonic, entrarás en un estricto protocolo cuando la copa sea frapeada con los primeros tres cubitos de hielo, cuando caigan los 40 ml de ginebra, los cuatro cubitos restantes, la fórmula magistral de los químicos que equilibrarán esta primera fase y la tónica bien fría que casi a cámara lenta cerrará la preparación.

La fascinación de la preparación es algo único y nunca volverás a tomar otra copa igual, la próxima aunque mantenga la forma, tendrá matices diferentes en su preparación, algunos gramos más o menos de química y la recepción tendrá mucho que ver con tu estado de ánimo: hoy te sientes relajado y mañana con algo que te altere.

El primer trago será una sensación de aromas que invadirá primero tu olfato y después tus sentidos, antesala al inicio del ritual de la conversación: amigo, me estoy volviendo loco. El bartender ya sabe cómo debe actuar, sabe escuchar y entenderá que tienes un día difícil, es alguien que te conoce y sabrá qué copa prepararte para que tengas una vida más llevadera. Tú sabes que lo que digas quedará entre los dos, por ello te expresas de forma abierta y directa. Aunque te tambalees él no demostrará que lo aprecia y tu dignidad, a la que no le gusta que se aprecie tu estado etílico, estará en un buen nivel, aunque el resto de los mortales no coincidan con esa apreciación.

La poca luz ambiental acrecentará tu bienestar y proporcionará un ambiente más íntimo para que tu curso como aspirante a la locura se quede sin matrícula. La barra es la separación que coloca a cada uno en su sitio: uno domina y el otro es dominado. Tú renunciarás al curso gracias a los comentarios de quién ha preparado tu copa.

Para que este relato tenga algo de sentido, os propongo realizar un recorrido virtual por varias escenas de películas emblemáticas, que nos introducirán en el ambiente propicio para conocer el entorno de la personalidad del bartender.

Pincha en las imágenes después de leer los textos:

Primero te sugerimos una música de fondo adecuada: Hey Bartender de Floyd Dixon

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A continuación un poco de costumbrismo alrededor de la actitud de quien atiende solicitudes en un club de los años 40. La actitud del pianista es perfectamente adecuada para un bartender.

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Después, y con la mítica frase: Tengo un trabajo, una secretaria, una madre, dos ex esposas y varios barmen que dependen de mí, entenderemos que el bartender llegó a ser un referente social

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Y también en Con la muerte en los talones, una visión divertida y ligth de ir pasado de copas.

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Damos un salto a finales de los 80 y nos encontramos con la versión espectáculo del oficio del barmen

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Y como escena final de este relato: siempre tendremos París. Siempre tendremos al bartender al otro lado de la barra.

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