Paco Villar: “Els 4Gats era diferente a todo lo que se conocía” (Segunda entrega)

Paco Villar: “Els 4Gats era diferente a todo lo que se conocía” (Segunda entrega)

 

entrevista Paco VillarAyer realizamos la primera entrega de la entrevista a Paco Villar con motivo de la publicación de su libro “Barcelona Ciudad de Cafés”. Esta es la continuación.

¿Deportista?

Sí, Pere Romeu era un sportman. Le gustaban todo tipo de deportes, dicen que era un adelantado a su época. Natación, ciclismo, remo, caza y esgrima. Antes de Els 4Gats, en 1891, montó un gimnasio en la esquina del Paseo de Gracia con Provenza que se llamaba “Gimnasio Catalán”. Allí también hubo una exposición de cuadros de Ramon Casas. Podríamos considerar que fue una especie de precedente de Els 4Gats.

En el capítulo que dedicas a Els 4Gats, también mencionas que Pere Romeu no tenía especial simpatía a los clientes que no fueran artistas.

En un principio querían atraer gente que no fueran sólo artistas y lo consiguieron. Hasta 1901 había bastante gente, llamó mucho la atención entre la sociedad barcelonesa y lo vino a ver todo el mundo. Aquí ha habido recitales de poesía a cargo de Joan Maragall que presentó “visions i cants” o la lectura de la obra de Enric Fuente. De todas formas, era un club para la gente bohemia y fue la apoteosis del hombre vestido de artista.

¿Es este mundo del que se cachondeaba la Esquella de la Torratxa con la publicación de “El Manual del Perfecto Modernista?

Todo se hacia un poco en coña, pero al mismo tiempo para producir un efecto. Los modernistas no es que tuvieran la sociedad a su favor, de hecho recibían bastantes críticas, pero éstas fueron las que les dieron mucha popularidad y entonces la Esquella de la Torratxa elabora el manual, que está muy bien. Un poco exagerado, ironiza, pero representa cómo tienes que vestir, pensar y actuar para ser un verdadero modernista… ¡hasta ir en bicicleta!

Que como decía Ramón Casas: “para ir en bicicleta no puedes ir con la espalda recta”.

Exacto.

¿Había pues un estilo de artista?

Al estilo Montmartre. Todos con barba, pelos largos y pipa. Nonell, según explican, era espectacular.

Y entonces llegó Picasso. ¿Si no hubiese tenido tanta repercusión en Els 4Gats, cree que el pintor malagueño sería tan conocido?

A nivel internacional, no. Picasso es el pintor más famoso del siglo XX y que Els 4Gats esté vinculado a su primera exposición es un acontecimiento que favorece a la historia del local y lo ha proyectado internacionalmente. Este establecimiento representa la mitología del arte moderno internacional. Picasso lo convierte, sin quererlo, en un punto fundamental en su carrera artística. Si hay que hablar de sus orígenes hay que venir aquí.

¿Su primera exposición fue un reto que se le planteó a raíz de una exposición que hizo Ramón Casas en la Sala Parés?

Exacto. En Octubre de 1899, Jaume Sabartés explica que Picasso aceptó hacer unos retratos y exponerlos en Els 4Gats como provocación a la exposición de la Sala Parés donde se mostraba la mayor parte de la obra de Casas. Precisamente, eran retratos de personas conocidas de la sociedad barcelonesa. Entonces, Picasso dibujó unos retratos de personas que no eran conocidas públicamente, sino de sus amigos. Parece ser que hizo más de cien, pero que apenas se conservan. En febrero de 1900 hizo su primera exposición a los 18 años y fue un auténtico fracaso. Luego, antes de marcharse a París, realizó otra exposición de cuadros de escenas taurinas y recibió su primera crítica favorable en las noticias.

¿Es la época en la que pintó el cuadro de Corina Romeu?

No exactamente. Fue a la vuelta de París en 1902 que pintó este cuadro. Se integró mucho en el ambiente artístico de Els 4Gats y, sobretodo, con Pere Romeu. Dibujó una publicidad sobre el establecimiento y un cartel con el nombre “damas y criollos” para un concurso de carnavales.

Otra de las cosas que me ha llamado la atención es que en París o Praga han conservado sus cafés históricos, aquí, en cambio, solamente se conserva Els 4Gats. ¿Cómo se lo explica?

Mi teoría es que no es un negocio y entonces cuando aquí algo no es negocio, deja de interesar. Lo que se ha conservado han sido cafés pequeñitos que funcionaban. Pero esos grandes cafés, de grandes salas, tan espectaculares, que tenían que pagar tantos impuestos, imagino que era un mundo muy difícil de mantener.

O todo o nada.

El punto medio es difícil, pero la verdad es esta. Y a las pruebas me puedo remitir. ¿Cuántos cafés quedan aquí? Sólo Els 4Gats.

Ahora han abierto un local que copia el estilo modernista, el café de La Pedrera.

Sí, lo he visto, aunque todavía no he estado.

Muy parisino, diría yo.

Sí, París era el modelo a seguir. También algo de Inglaterra y Estados Unidos porque la burguesía tendía a internacionalizarse. Dejar de ser esa burguesía provinciana y ser una burguesía más cosmopolita.

¿Y lo consiguió?

Ser más cosmopolita, sí. Aunque yo pienso que seguíamos siendo unos provincianos. Así de claro.

De todos los capítulos del libro, ¿cuál es el que más le ha apasionado?

Todos, pero sobretodo el capítulo de los diez cafés singulares. El Lion D’Or es tremendo porque es la mezcla más auténtica de la sociedad barcelonesa, un café extraordinario.

¿Y de todos los cafés, cuál le gustaría revivir?

El Lion, el Lion.

¿Y qué se tomaría?

¡Mujer…! Me tomaría absenta, por ejemplo. O un whisky, pero para hacerlo más literario una copita de absenta con el ritual francés.

¿Junto a quién?

¡Hostia! Esto sí que no me lo había planteado. Con Rusiñol estaría bien.

by Raquel Rabadán

 

 

 

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.

%d bloggers like this: