Emili, la bondad personificada de Els 4 Gats

Emili, la bondad personificada de Els 4 Gats

Emili

 

El oficio de comunicador en este blog, os trae muchas de las particularidades de lo que pasa en los restaurantes del grupo. Os hablamos de los platos que traemos a la mesa, de las iniciativas que desarrollamos y pocas veces de las personas que os atienden cuando venís a nuestros restaurantes. En esta entrada rompemos esa tendencia y hablamos de Emili, uno de los maîtres de 4 Gats, que pretende ser un tributo a su singularidad y merecimiento personal.

Siempre va repeinado y da la impresión de mantener la estética del niño bueno de la clase que en su fase adulta despierta ternura. Nos recibe con una leve inclinación lateral de la cabeza y una sonrisa a medio camino de una interpretación servil y un rictus de saber cuál es su papel frente a nosotros. Otra leve inclinación, esta vez de su cuerpo, cuando su brazo se alarga para indicarnos la dirección a seguir para ocupar una mesa.

Como persona es incuestionable y desde este post destacamos una de las anécdotas de su trabajo en el restaurante, escenificada en su particular forma de preparar los combinados.

“¡Emili ya ha incendiado el restaurante!”. Esta frase se oye en bastantes ocasiones en 4 Gats. Cuando realiza la preparación de un gintonic posee la costumbre de quemar romero, acompañado de una sonrisa un tanto maliciosa, sabiendo que está organizando un estropicio y creando una fumarola notable. Fascina a los clientes, algunos rápidamente fotografían la coreografía del barman pirómano y otros quieren que repita y también piden otro gintonic queriendo, sin saberlo o con alevosía, repetir el festejo. Resultado: durante un rato se deben abrir las puertas que dan al exterior del restaurante para ventilar la sala y eso provoca que en pleno invierno, el frio que invade la estancia es bien recibido por los intoxicados y sin ningún placer por los frioleros.

Después de provocar el incendio del romero, la fiesta sigue y como un alquimista invierte la copa de balón, deja que el humo de su hoguera la impregne y sigue el ritual quemando otras cosas, como la cáscara de un limón que a continuación frotará en la copa. A partir de aquí tregua a los incendios y pase a la fase ortodoxa de bartender combinando botánicos, hielo, medida de gin y demás elementos emergentes que culminan en un original gintonic y una actuación de showman total. Y al final del proceso de preparación, oh sorpresa!, nuevo ataque incendiario a una pequeña rama de romero, esta vez breve, que incluye en la copa a modo de reivindicación fumata Emili.

Después vienen los brindis y los bises a modo de repetición.

 

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.

%d bloggers like this: