Un señor con frac, historia del calçot

Un señor con frac, historia del calçot

La siembra la semilla de la cebolla blanca es el inicio del cultivo del calçot. Una vez germina y ha crecido se arranca y se guarda durante una temporada. Se vuelve a plantar medio enterrada y a medida que va creciendo se va rodeando de tierra o calçar, origen del término calçot. Cuando los brotes del bulbo están maduros se separan individualmente de la mata y propiaciará el ritual de la calçotada, un consumo que desde principios del siglo XX ha significado que antes de comer un calçot se le quite la “camisa”, primera hoja chamuscada, se moje en salsa romesco y compitamos en quién comerá más.

Esa primera hoja chamuscada bien vale el símil con el frac, que al quitarlo, nos dejará visible la elegancia de un producto sencillo y sabroso que se inicia en la cebolla.

Como siempre, un origen a discusión

Una vez más tenemos un pequeño litigio respecto al consumo del calçot. Ya sabéis que en este blog nos aproximamos a los referentes de los orígenes e implantación de los productos que son venerados en nuestra gastronomía. En este caso las fricciones son pocas porque según todos los informes, a finales del siglo XIX un agricultor de Valls, más conocido como el Xat de Beaiges, tuvo la  ocurrencia de poner en las brasas un par de cebollas brotadas, y sin saberlo, inició la oda a las excelencias de los calçots.

Pero desde Hungría llega la competencia.

Hace unos años el arqueólogo húngaro Lászlo Borthy,  encontró en la ciudad de Brigetio una pintura de la época romana que escenifica a un hombre que sostiene una bandeja con una mano y con la otra realiza un gesto de llevarse algo a la boca. Una vez se restaurada y estudiada la pintura, Borthy crea dudas, y aunque no lo asegura, sostiene que la autoría del consumo puede atribuirse para gloria del imperio romano, fundamentándose en que el calçot, en la jerga latina porrus capitatus,  posee referencias de su consumo en la literatura del aquella época.

El bueno del senyor Xat de Beaiges, no era conocedor el día que quemó las cebollas brotadas de la transcendencia cultural y gastronómica de su “estropicio” y menos aún de la sorprendente imagen de un contemporáneo del imperio romano que supuestamente consumía calçots al estilo porrus capitatus.

Citas y anécdotas con sabor a calçot

– “El calçot, el porró i els castellers, son les tres coses de casa nostra que sempre m’han fascinat, surten de la terra y em fan mirar al cel”.

Cita del libro “La cuina dels calçots” del director de cine y artista catalán Bigas Luna.

– El ganador del concurso de comedores de calçots 2012, ingirió 288 unidades con un peso total de 2.735 gramos

– Lorenzo Silva, Premio Planeta 2012: “A Wert le daría ‘calçots’ y butifarra; y a Artur Mas, callos y una ración de oreja”.

En el pasaje de su libro ganador “La Marca del Meridiano”, el calçot vuelve a estar presente en un pasaje entre el protagonista, el brigada Bevilacqua de la Guardia Civil y la sargento Chamorro:

“… -…Y otro día nos hincaremos una calçotada.

– ¿Una qué? -preguntó Chamorro

– Calçots. Una especie de cebolla nacionalista. Deliciosa. Me encantará ver cómo te chupas los dedos con el manjar enemigo…”

– También un auca de la bona calçotada 

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