El jazz, exponente de la libertad musical

El jazz, exponente de la libertad musical

Duke Ellington

El estado de Luisiana y concretamente la ciudad de Nueva Orleans son el epicentro de la historia y desarrollo del jazz, un estilo musical que nació marcado por influencias locales, africanas y europeas de finales del siglo XVIII. Los primeros ritmos fueron interpretados por pequeñas bandas que amenizaban acontecimientos sociales, desfiles, funerales y el divertimento de los marineros que desfogaban en las tabernas meses de navegación. Blues y ragtime eran la base rítmica del primigenio jazz, se desarrollaron paralelamente, pero cedieron espacio a la base de la improvisación del jazz y su posterior desarrollo hacia una profunda entidad basada en expresividad y constante desarrollo.

Todo se inició con las interpretaciones de músicos afroamericanos que conseguían su  subsistencia en una sociedad dominada por los ciudadanos blancos. La ilusión de muchas familias era que sus hijos tuvieran un oficio diferente al suyo como braceros en los campos de algodón o tabaco y compraban a sus hijos instrumentos musicales con la esperanza de que se convirtieran en músicos y consiguieran un trabajo digno. En aquella Nueva Orleans alegre y bulliciosa estos aspirantes a músicos que no tenían formación musical y desconocían la técnica musical, tuvieron que desarrollar el instinto y aprendieron que tocando como cantaban sus canciones ancestrales, los instrumentos empezaron a sonar como la extensión de su voz, consiguiendo un sonido musical propio basado en la improvisación, alma del jazz.

Cuando esta música divertida y espontánea fue escuchada por algunos compositores europeos como el ruso Stravinsky o el americano Cole Porter, integrantes de una escuela de música clásica evolucionada a los cánones imperantes, se quedaron impresionados de las interpretaciones de unos negros que sin partitura, superaban a más de 400 años de ortodoxia en la música clásica. Fue el punto de inflexión para que su popularidad se engrandeciera y de las calles de Nueva Orleans, se trasladara a las avenidas del Broadway neoyorquino, que consiguió a partir de 1930 la mayoría de los luminosos de sus teatros y salas.

En aquella época nacieron grupos de jazz que comenzaron a tocar tomando la base de las bandas de bailes de sociedad, conocidas como big bands y contribuyeron a la introducción de las partituras escritas en la música de jazz, consiguieron ser muy populares y conformaron lo que se bautizó como la era del swing.

Fue el principio del desarrollo de una industria con un inicio atípico pero revelador de la personalidad del jazz: las jam sessions o jazz afther mind, música interpretada por los integrantes de una orquesta al finalizar su trabajo en bares o locales. Uno de los máximos exponentes de esta actividad fue Duke Ellington, que una vez dejaba su orquesta de swing del Cotton Club, se encontraba con sus amigos músicos en bares para tocar libremente, participando en la creación de unos temas que en cada interpretación conseguiría matices diferentes según su compañero de sesión o inspiración del momento.

Esta personalidad del jazz consiguió una evolución hacia diferentes corrientes y estilos, como es el caso de la diferencia de sonidos de las costas este u oeste americanas. Más transgresor, rebelde y con una necesidad de renovarse constantemente en la primera, a un sonido más tranquilo y estable en la segunda. Pero como el jazz es universal y no entiende de lugares de origen, complementándose y enriqueciéndose de ambos estilos.

Una muestra de esa evolución y diversidad de estilos está presente en 4 Gats todos los martes por la noche con las actuaciones del 4 Gats Jazz Trío. Con la coordinación de Kike Angulo, cada sesión cuenta con músicos diferentes.

1Comment
  • Jose Rabadán
    Posted at 11:27h, 02 juny Respon

    Gracias por tu comentario. Opiniones como la tuya gratifican e incentivan a seguir informando en este blog.
    Saludos, Jose Rabadán

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