4 Gats, un restaurante centenaro muy vivo

4 Gats, un restaurante centenaro muy vivo

4 Gats, restaurante centenario

Ayer dejamos atrás nuestro 115 cumpleaños. Con nostalgia, pero con la ilusión de seguir a los 116 manteniendo el legado de quienes auspiciaron la apertura del restaurante. Hoy los denominaríamos emprendedores y con ese espíritu iniciamos nuestro nuevo cumpleaños.

El espíritu emprendedor se inició cuando Pere Romeu y los pintores Santiago Rusiñol, Ramón Casas y Miquel Utrillo insistieron a Josep Puig i Cadafalch para abrir els 4 Gats en los bajos de la Casa Martí de la calle Montsió. No eran conscientes de la trayectoria histórica de su obra ni de la de 4 Gats y su importante legado pictórico y artístico perdura 116 años después.

La efervescencia del modernismo se fraguó el 12 de junio de 1897, día en el que 4 Gats abrió sus puertas.

Josep Puig i Cadafalch con 28 años y en pleno desarrollo de su carrera profesional como arquitecto, había construido la Casa Martí con una clara inspiración del gótico europeo. Destacaba por los grandes ventanales con vidrio policromado y acabado de ladrillo, con el exterior dominado por las esculturas de Eusebi Arnau, hierros forjados de Manuel Ballarín y la estatua de San José de J. Llimona, que fue destruida en el año 1936.

Enfrascado en muchos proyectos, destacaba un edificio al que quería denominar “la Casa de les Punxes”, aplicando un estilo medieval y elementos que recordaran al gótico, presidido por seis torres coronadas con agujas de forma cónica. Enredado con éste, definía su idea de la casa Amatller del Paseo de Gracia, que debía rivalizar con la casa Batlló de Gaudí.

Pero lo que más le entonaba era la iniciativa de Els Quatre Gats. Su relación con los  pintores era especial y en uno de sus momentos de inspiración sin pinceles, le hablaban de crear un cabaret basado en el Chat Noir de París, como punto de reunión del talento cultural de aquellos días y centro ideológico de la vanguardia cultural. Tan entusiasmados estaban, que Ramón Casas ya estaba con los bocetos de un cuadro magno que presidiera el local, representando la alegoría de una bicicleta tándem que plasmara la “germanor” y complicidad de todos ellos.

Un torrente de ideas de un grupo de intelectuales con mucha fuerza creativa, pero pocos recursos económicos, convencieron a dos ilustres personajes de la burguesía catalana, Maties Ardèniz y Manuel Girona para hacerse cargo de la parte crematística y otorgar el rectorado de la ilustre universidad de Els Quatre Gats a Pere Romeu.

Los ingredientes ya estaban en la cocina, el eslogan “menjar i beure” definido y ahora tocaba crear la carta.

Desde la apertura se erigió en el centro neurálgico de la cultura y el arte de la época, y sus impulsores convirtieron a Els Quatre gats en punto de reunión obligado para bohemios y artistas: Gaudí, Joaquim Mir, Ricard Canals, Adolf Mas, Manolo Hugué, Pablo Picasso…, frecuentaban el local. En el caso de Picasso, en 1898  realizó su primera exposición individual de pintura en el restaurante.

Más tarde se forjó el importantísimo legado cultural y artístico de cada uno de ellos, que acompañado por la obra del modernismo, constituyen el pilar de la proyección de la marca del restaurante 4 Gats, que desde hace más de 25 años se ha venido difundiendo por muchos países y se ha configurado como obligado punto de visita en sus estancias en Barcelona.

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